Publicado el 13 de abr, 2020

La desconocida vida de nuestro Director Nacional de Deportes

El preparador físico Álvaro Saffa es conocido en el ambiente del fútbol por sus trabajos en Colo Colo y Universidad Católica, sin embargo, pocos conocen su exitosa carrera en Asia.

Es que el chileno fue nada más ni nada menos que con el entrenador multicampeón argentino Ramón Díaz al Al Hilal de Arabia Saudita, donde juntos se cansaron de gritar campeón.

En el club asiático, Saffa fue tricampeón de la máxima categoría del fútbol saudí, además de ganar una ‘Kings Cup’ y lograr llegar a la final de la Champions asiática que la perdieron por un ajustado 1-0 en 2017.

Álvaro Saffa es hoy el Director Nacional de Deportes de la Universidad Andres Bello y está intentando transmitir todas las enseñanzas que le ha dejado su exitosa carrera como preparador físico en el alto rendimiento futbolístico.

“Estamos con una nueva política deportiva de captación de deportistas a nivel escolar para que vengan a la U y así potenciando en todo el país a través de becas, de ingresos especiales o a través de la política deportiva. Muchos se quieren venir a la universidad porque los protege en ese sentido, los deja viajar, compatibilizar entrenamientos y competencia con los estudios y no tienen que elegir entre estudiar o competir”, explica Saffa.

-¿Cómo es que conoció a Ramón Díaz y terminó trabajando con él?

“Esto parte cuando trabajaba en Wanderers, en 2008, con Gustavo Huerta. Resulta que teníamos un grupo de jugadores argentinos (unos 3 o 4) y uno de ellos al tiempo me llama y me dice ‘profe mire sabe que soy amigo de Emiliano Díaz (hijo de Ramón), y usted me dejó buenos recuerdos cuando estábamos en Wanderers. Están buscando un preparador físico para alguna posibilidad que se les venga’. Viajé un par de veces a Buenos Aires a unas reuniones con ellos y después de eso les gustó la propuesta que tenía, me acomodé a sus formas de entrenar y partimos a Arabia Saudita. Ellos habían dirigido recién la selección paraguaya”.

-¿Con qué se encontraron en Arabia Saudita?

“El Al Hilal es uno de los clubes más grandes de Asia. Es como Boca o River acá en Sudamérica. Súper masivo, muy conocido y un equipo muy ganador, pero que hace 6 años no ganaba un título y tuvimos la suerte de poder armar un plantel diverso y salir campeones dos veces seguidas y después de eso ganamos la ‘Kings Cup’, que es como la Copa Chile. Después llegamos a la final de la Champions de Asia que la perdimos 1-0 en Japon”.

-¿Cómo era la vida allá?

“Para mí fue muy rico porque nosotros llegamos en 2015 a Arabia Saudita y era de una forma, y yo vengo llegando ahora en mayo y estaba totalmente abierto. De ser un país completamente rígido en religión, costumbre y sobre todo con las mujeres, ahora me vine y la mujer por ejemplo ya puede ir al estadio, puede manejar, puede estudiar sin el consentimiento del padre o del hombre. Entonces en 3 años se ve un gran cambio. Ahora hace un mes que las mujeres extranjeras ya pueden andar en las calles sin la vestimenta tradicional que es este traje negro largo”.

-¿Cómo se acomodó su familia al estilo de vida?

“Los primeros meses me fui solo para ver cómo era el tema, si nos entregaban las casas que habíamos pedido, si las condiciones se cumplían y después de dos meses mi familia llegó. Lo que pasa es que los extranjeros que van a Arabia Saudita viven en Compounds, que son mini ciudades y ahí hay una vida normal, como cualquier occidental. Hay centros comerciales, bancos, clínicas, colegios, es como una comuna pero con portero y cerrada”.

-Pese al éxito deportivo terminaron despidiendo a Ramón y Emiliano Díaz ¿Con qué sensaciones quedó?

“Fue raro todo eso porque veníamos bien y después como en todo el fútbol mundial, los clubes tienen dueños o directorios que quieren tomar decisiones en cuanto a los jugadores que participan del juego y por ahí empezó un poco el problema. Con justa razón Ramón y Emiliano no dieron su brazo a torcer. Tenían una visión de los que tenían que jugar o no y ahí empezaron los inconvenientes. Se termina ese proceso y lo que pasa conmigo es que el Jeque me pide que vuelva rápidamente al club porque los jugadores lo pidieron. Yo hablé con Ramón y Emiliano para explicarles y ellos siempre abiertos me dijeron: ‘mira estas oportunidades no se dan muy seguido y ayudan mucho a la familia a futuro así es que aprovéchalo’, y ahí volví y tuvimos la posibilidad de salir campeones de nuevo, por tercera vez consecutiva. En esa oportunidad fue con Juan Brown (el hijo del histórico ‘tata’) que estaba trabajando en la sub 23 del equipo y a él lo dejaron de interino”.

Una vez terminado el campeonato y el interinato de Juan Brown, el gobierno, que es dueño de todos los clubes y disponen de las decisiones administrativas, cambiaron el directorio y ellos contrataron al portugués Jorge Jesús. “Me dice que tiene su equipo y que no iba a contar conmigo”, recuerda Saffa.

-Entonces ¿Regresó a Chile?

“Después estoy unos meses en Chile pero de ahí me voy a otro club, con Mido, un entrenador y exjugador egipcio (jugó en el Tottenham, Ajax, Roma, entre otros). Hicimos una campaña linda, porque llegamos a un club que estaba subiendo a primera y el objetivo era mantenernos entre los 10 primeros y lo logramos. Quedamos séptimos pero él tuvo un problema con la dirigencia y lo despidieron. Yo me quedé el mes y medio que quedaba de campeonato con Juan Brown, que nuevamente lo llamaron de urgencia”.

Allá compartiste con jugadores de varias nacionalidades y algunos conocidos…

“Sí, estuve con Gomis (francés), con Carlos Eduardo (brasileño), con jugadores bien diversos en todo sentido. De cultura, de idioma y eso me permitió quedarme allá porque la vida me ha puesto en varios países, me ha obligado a aprender idiomas y en un momento determinado fue un plus para que te sientas cómodo y puedas transmitir bien las instrucciones. Es un valor agregado y me permitió tener varios contratos más”.

-¿Cómo ha crecido el fútbol en Arabia Saudita?

“Este año agregaron un cupo más para los extranjeros en el torneo, lo cual es muy bueno para el espectáculo, pero va en desmedro de la competencia interna. Los jugadores saudíes son cada vez menos los competitivos, por ejemplo la selección que estuvo con Pizzi en el Mundial de Rusia era una muy buena selección pero no tuvo un buen desempeño. De esa selección nosotros tuvimos a 11 jugadores en el Al Hilal. Pero con tanto extranjero los minutos que juegan no son tantos entonces a nivel internacional se van quedando atrás. Y las divisiones inferiores no son tan buenas, no hay un desarrollo de divisiones menores entonces (los jugadores) llegan con pocos partidos a primera división, poca competencia internacional”.